Uno, dos, tres, y mi burro no aparece.
Enfatiza el lapsus de quien, por despiste o por torpeza, se atasca en alguna cuenta, como le sucedia al arriero del refran que, al hacer recuento de la recua, omitia el asno sobre el que el iba montado.
Uno, dos, tres, y mi burro no aparece.
Enfatiza el lapsus de quien, por despiste o por torpeza, se atasca en alguna cuenta, como le sucedia al arriero del refran que, al hacer recuento de la recua, omitia el asno sobre el que el iba montado.