Ocho de invierno y cuatro de infierno.
Alude elipticamente a los largos y crudos inviernos de la meseta norte (Castilla la Vieja) y a sus torridos veranos, por contraste con su par meridional (Castilla la Nueva), donde el computo climatico se da justo al reves: Cuatro de invierno y ocho de infierno.
