Mas vale ser cornudo sin que lo sepa ninguno, que no serlo y que lo diga todo el mundo.
Resalta el refran -con discutible fundamento- la decisiva importancia de las apariencias, a las que incluso antepone a la realidad.
Mas vale ser cornudo sin que lo sepa ninguno, que no serlo y que lo diga todo el mundo.
Resalta el refran -con discutible fundamento- la decisiva importancia de las apariencias, a las que incluso antepone a la realidad.