Mira adonde vas, pero no te olvides de donde vienes.
Dice que esta es la actitud de los hombres verdaderamente grandes en humildad. Asi, Epaminondas, el vencedor de Mantinea, al asistir una vez contra su deseo a un fastuoso banquete pidio ser servido con sencillez: No quiero olvidar en tu casa -dijo- como vivo en la mia..
