Bien agestado, bien mirado. Alaba la belleza…

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    Bien agestado, bien mirado.
    Alaba la belleza fisica, que en algunos asuntos, a veces, resulta decisiva. Lo decia, en verso, Perez de Montalban: Que siempre ha sido la cara / fiscal de las intenciones. Por su parte, la reina Isabel de Castilla recordaba a menudo: El hombre de buena cara lleva consigo carta de recomendacion para cualquier cosa que emprendiere..