La evolución del Antiguo Testamento

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    No cabe ninguna duda de que todas las obras escritas del Antiguo Testamento no tuvieron su origen en la misma etapa y en el mismo lugar. Por el contrario, son el producto de la evolución de la fe y la cultura israelitas durante al menos un milenio. En consecuencia, otra perspectiva literaria estudia las obras escritas y sus elementos integrantes en términos de sus autores y de su historia literaria y preliteraria.
    En la práctica, todas las obras escritas atravesaron un prolongado periodo de transmisión y evolución antes de llegar a ser recopilados y canonizados. Es más: es necesario discernir entre los puntos de vista convencionales judíos y cristianos en cuanto a la autoría y datación de los libros, por una parte, y su historia literaria real como ha sido reconstruida por los especialistas a partir de las pruebas contenidas en los obras escritas bíblicos y en otros enclaves, por la otra. El presente artículo no tiene por objeto presentar una reseña detallada de la historia literaria del Antiguo Testamento. Muchos de los sucesos reales se desconocen, la historia es larga y por lo general liosa, y las conclusiones más antiguas deben examinarse cada cierto tiempo a la luz de nuevos hallazgos y métodos de pesquisa. Pero, es posible resumir el perfil general de dicha historia.
    Casi todas las obras escritas del Antiguo Testamento recorrieron un prolongado trayecto desde el momento en que se pronunciaron o escribieron las iniciales palabras hasta que adquirieron su forma definitiva. En este proceso intervinieron numerosas personas, como narradores, autores, editores, oyentes y lectores. Y en este devenir les cupo un papel importante, no únicamente a los individuos, sino a las desemejantes comunidades de fe.
    Detrás de numerosas de las actuales obras literarias pueden discernirse tradiciones orales. Por ejemplo, la mayoría de los relatos del Génesis circularon de forma oral antes de ser transcritos. Las disertaciones proféticas, en la actualidad en forma escrita, se pasaron primero de modo oral. Lo cierto es que, todos los Salmos, tanto si fueron escritos como si no, se compusieron para ser cantados o recitados en voz alta durante las cultos religiosas. Pero, no sería prudente deducir que la divulgación oral fuera tan apenas precursora de la literatura escrita, y que cesó una vez que se escribieron los obras escritas porque está probado que las tradiciones orales coexistieron con el material escrito durante muchos siglos.