Resbalon de pie, percance fue; resbalon de lengua, percance y mengua.
Asi aquel procer, acreditado de cuclillo, que mientras aguardaba con otros dignatarios en la antecamara real, vino a quemarse por descuido la peluca en la llama de un velon, y como a tal punto apareciese el rey, exclamo este revirando la nariz: Uf Como huele a cuerno quemado.
