Quien suspira, su pesar alivia.
Alaba el desahogo que procura esta reaccion ante un dolor. Asi lo pensaba el Gaitero de Gijon, de Campoamor, cuando, instantes despues de haber enterrado a su madre, tocaba su gaita en el campo de la fiesta: Madre mia, madre mia / Cuanto alivia el suspirar.
