Quien se viste de verde, a su rostro se atreve.
Mencionado por Lope de Vega en La Dorotea, alude en sentido general a las personas engreidas, y en sentido restringido, a las mujeres dadas a engalanarse con colores llamativos. Proviene de la antigua creencia popular de que solo a las mujeres hermosas les sentaba bien el color verde.
