Hablar a la real de España, sin usar torcida maña.
Recomienda hablar con franqueza y sin ambiguuml;edades ni tapujos cortesanos. Como hizo una vez por azar cierto soldado, ignorante de que hablaba con el rey Felipe II, y cuando al fin vino a saberlo, concluyo: Pues, señor, lo dicho, dicho esta, y a Flandes me vuelvo..
