A carnero castrado no le tientes el rabo. En…

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    A carnero castrado no le tientes el rabo.
    Entre tratantes es usual tentar la cola de los carneros para comprobar si estan gordos. Y como quiera que los castrados, por el hecho de serlo, excusan de tal examen, el refran, en su indirecto significado, aconseja no indagar aquello que de suyo es notorio.