A cada puerta, su duea. Que cada cua…

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    A cada puerta, su dueña.
    Que cada cual -recomienda- se atenga a lo suyo y no se inmiscuya en la vida de los demas. Equivale, pues, a aquel otro que el marques de Santillana recoge en su Refranero: Cierra tu puerta, y loa tus vecinos.