Hasta mediado el siglo XIV el latín fue la lengua oficial en los archivos escritos del Sacro Imperio Romano Germánico, que se extendía por la mayoría de las actuales zonas de la Europa germanohablante. En el reinado del emperador Luis IV (1314-1347), el germánico se acogió como la lengua de los archivos de la corte. Entre los años 1480 y 1500 se intercala como lengua oficial en muchos ayuntamientos, e igualmente en las cortes de Sajonia y Meissen; las universidades de Leipzig y Wittenberg tomaron su uso. En el 1500 ya era una lengua aceptada por las cortes de Sajonia y Turingia y se había transformado en la lengua de las clases cultas y de los archivos escritos de uso público. Se añade la publicación de obras escritas en germánico medio en las ciudades de Wittenberg, Erfurt y Leipzig para divulgar su empleo, junto a su prolongación a las ciudades occidentales de Maguncia, Estrasburgo, Basilea, Nuremberg y Augsburgo. Semejante empuje ayudó al desvanecimiento y normalización de las distinciones dialectales de la lengua escrita.
El germánico como lengua escrita de uso extensivo apareció durante el primer cuarto del siglo XVI en las tierras orientales comprendidas entre las ciudades de Erfurt, Meissen, Dresde y Leipzig, donde sus habitantes ya hablaban los dialectos del alto germánico que son conocidos como medio y superior. El alto germánico se difundió por las tierras medias orientales hasta el resto de las regiones, gracias a la traducción al germánico que hizo de la Biblia Martín Lutero, además del uso de esta lengua en panfletos, himnos, salmos y catecismos. De este modo pues, el término alto germánico, por un lado, se refiere a todos los dialectos, excepto a los de la rama denominada bajo germánico; y por otro lado, se refiere a la lengua escrita de uso en términos generales consentido. En torno al 1600, la lengua escrita ya se encontraba fijada, aunque su forma actual no se afianzó hasta mediado el siglo XVIII.
A comienzos del siglo XX, existían varias normas escritas, imperantes en las desemejantes regiones germánicas y en cada país donde se habla esta lengua. En 1901, se convocó una ponencia internacional en la que tomaron parte los representantes del norte y sur de Alemania, de Austria y de Suiza y concluyeron que se tenía que adoptar un sistema uniforme de ortografía. El sistema fue estructurado por el filólogo Konrad Duden y es conocido por Rechtschreibung der Deustschen Sprache (Ortografía de la lengua germánica), de la que se han divulgado numerosas ediciones.
A pesar de que no hay una norma de pronunciación, en el año 1898 se convocó una comisión compuesta por personas del mundo universitario y representantes del mundo del teatro cuyo trabajo consistió en redactar unas normas de pronunciación, que fueron en términos generales bien acogidas. Esta normativa se ha divulgado en Deutsche Buhnenaussprache (Pronunciación germánica actual), cuya primera publicación es de 1898 y que se reeditó bajo el título Deutsche Hochsprache (germánico culto). El idioma, hablado por las gentes de mayor nivel cultural, incluye la pronunciación proveniente de sus respectivos dialectos. Se puede discernir con claridad los desemejantes conjuntos germanohablantes, suabos, sajones, austriacos y suizos, por su característica forma de entonación y pronunciación.
