La Rioja es una zona con una agricultura muy rica y variada en la que la dualidad llano y montaña igualmente se deja notar. En el valle de los ríos, se desarrolla una agricultura boyante y en crecimiento.
En las zonas montañosas, mucho más atrasadas, sobresale la ganadería ovina. Del total de la tierra labrada, un 75% lo es de secano, con cultivos herbáceos (trigo y cebada) y, especialmente, la vid, destacado cultivo de la región. El vino de Rioja es uno de los más afamados de Europa y produce cuantías importantes (1.857.161 hl). En el regadío (47.800 ha) se toman productos de gran valor que son la base de una pujante industria conservera. Se producen espárragos, pimientos y otras hortalizas. Las zonas de huerta están ubicadas en el fondo de los valles fluviales y, especialmente, en las zonas regadas por el canal de Lodosa. Dada la estructura de la propiedad, muy parcelada, la producción hortofrutícola arranca a tener impedimentos para competir con la de otras regiones españolas.
La industria contribuye en más del 30% al valor global de la producción regional. La destacada zona industrial está ubicada junto a la ciudad de Logroño, en Cenicero, en Haro y en Calahorra. Hablamos de una industria básicamente agroalimentaria, en la que la producción de vino y conservas ocupa el lugar más importante. Se fabrican igualmente productos textiles y calzado (Logroño, Arnedo, Cervera del Río Alhama y Ezcaray); muebles (Ezcaray, Logroño y Nájera), cauchos, plásticos y otros productos químicos, así como maquinaria y material de transporte.
El sector servicios tiene una gran relevancia en la economía de la región; ocupa casi el 50% de la población activa y aporta más de la mitad del valor de la producción. Es, sin embargo, un sector poco modernizado y muy atomizado. La renta per cápita regional es ligeramente superior a la media española, y en 1998 ocupaba el sexto puesto en cuanto al producto interior bruto (PIB) por habitante dentro del conjunto de las comunidades autónomas.
