¿Cómo se desarrollan las alergias?

    0

    En circunstancias normales, el organismo reacciona ante una sustancia extraña (microorganismo patógeno o sus toxinas) fabricando anticuerpos. Toda persona produce anticuerpos, sin embargo el sistema inmunológico de las personas alérgicas no es capaz de hacer distinción las sustancias nocivas de las inocuas y genera anticuerpos contra una o varias sustancias inofensivas.
    La sustancia que el organismo reconoce como extraña o alérgeno es, usualmente, una proteína o glucoproteína que puede ser inhalada, como el polvo o el polen; ingerida, como las proteínas de la clara del huevo o el marisco; inyectada, como la penicilina; o actuar por contacto, como la lana, el esparadrapo o los metales pesados.
    El mecanismo generador de las reacciones alérgicas no es conocido en su totalidad. Parece que el antígeno alcanza su órgano “diana”, por ejemplo las células de la mucosa nasal o bronquial, reaccionando con su anticuerpo específico; esto genera la liberación de transmisores o mediadores químicos como la histamina que ponen en marcha la totalidad del mecanismo humoral y celular de la hipersensibilidad.
    Las expresiones de la reacción alérgica dependen de dónde tenga lugar la misma. Si el alérgeno, por ejemplo el polen, es inhalado, la liberación de histamina en las fosas nasales produce estornudos repetidos y violentos, picor y secreción acuosa nasal. Si, además, el alérgeno entra en contacto con los ojos, aparece picor, enrojecimiento y lagrimeo. En las vías respiratorias el alérgeno produce incremento de la secreción de moco, hinchazón y broncoespasmo (cierre parcial de los bronquios), que se manifiesta por sibilancias (“silbidos” en el pecho al respirar). En la piel aparecen picores, manchas, eccema o urticaria. La reacción alérgica puede afectar igualmente a la totalidad del organismo. Este tipo de respuesta (shock anafiláctico o alérgico) se genera en el momento en que numerosas células del organismo reaccionan de forma simultánea a un alérgeno, por ejemplo al veneno de la picadura de una abeja. Se produce una urticaria, picores por la totalidad del cuerpo, broncoespasmo y caída inmediata de la tensión arterial. En algunos casos, puede desencadenarse una hinchazón en la garganta, la lengua y la laringe, bloqueando la vía respiratoria y causando asfixia.