Adriano I (?- 795), papa (772-795) que fijó el poder temporal de los pontífices. Nacido en Roma en el seno de una familia aristócrata, fue denominado papa por aclamación unánime en el momento en que era apenas un diácono. Posteriormente a que los territorios pontificios fueran atacados por el monarca lombardo Desiderio (gobernó entre 757-774), Adriano solicitó ayuda al monarca de los francos, Carlomagno, el cual derrotó a los lombardos y confirmó al papa en la posesión de numerosas zonas de la península Itálica, que habían sido cedidas al Papado por su padre, Pipino el Breve. Los límites de los que seguidamente serían Estados Pontificios permanecieron apenas sin cambios desde esa etapa hasta su desintegración en el siglo XIX. Adriano ratificó los mandatos del II Concilio de Nicea (787), poniendo fin a la controversia sobre la religiosidad de imágenes. Experto administrador, promovió la reforma y construcción de copiosos edificios en Roma.
