Acromatismo, en óptica, propiedad de un sistema de lentes que desvía un haz de luz blanca de forma que todos los colores que lo constituyen se enfocan en un mismo punto, con lo que se toma una imagen bien definida. Una única lente no puede conquistar un enfoque acromático porque la luz de diferentes longitudes de onda padece una desviación diferente al pasar por la lente. Para conquistar un enfoque acromático hay que emplear al menos dos lentes de vidrio con diferentes índices de refracción. Este principio fue descubierto en 1757 por John Dollond, un óptico británico.
