Clasificación tipológica de las lenguas

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    Propuesta por el lingüista germánico August Wilhelm von Schlegel a comienzos del siglo XIX, la clasificación tipológica parte de las afinidades estructurales de varias lenguas; por ejemplo, éstas se pueden comprender conforme el número de sonidos vocálicos (véase Fonética) que empleen, y en esta estructuración tendrían cabida desde el árabe clásico, que usa tres, a otras que tienen veinticinco. Schlegel y otros lingüistas ulteriores distinguieron las lenguas conforme sus mecanismos de funcionamiento. Actualmente se distinguen cuatro conjuntos:
    Lenguas aislantes (como la tibetana y el chino clásico), en las que cada palabra, invariable, tiene una cometido autónoma, y las relaciones gramaticales y relativas a la sintaxis vienen dadas por la disposición de las palabras en la oración. El plural en tibetano, por ejemplo, se manifiesta a través de una palabra que significa mucho y que precede inminentemente al término que se quiere poner en plural.
    Lenguas aglutinantes (como el vasco o el turco), en las que una raíz manifiesta el significado básico y a ella se le agregan una serie de afijos o partículas que actúan como modificadores; las partículas se unen una a otra y forman palabras bastante largas: así en turco äv significa ‘casa’; ävlar, ‘las casas’; ávda, ‘en la casa’; ävdalar, ‘en las casas’, y así alternativamente. Cada afijo manifiesta una sola modificación.
    Lenguas flexivas (como las indoeuropeas —entre las que se encuentra el español— o las semíticas), en las que hay una clara distinción entre raíz y desinencia (véase Flexión): las desinencias son las que se modifican para evidenciar las modificaciones específicas (en español, niñ-a, niñ-o, niñ-as, niñ-os, en latín lup-us ‘el lobo’, lup-a ‘la loba’, lup-i ‘los lobos’, lup-ae ‘las lobas’). En las lenguas flexivas, las desinencias pueden, a discrepancia de lo que sucede en las lenguas aglutinantes, evidenciar más de una modificación, por ejemplo, niñ-a manifiesta al mismo tiempo la idea de femenino y singular.
    Lenguas polisintéticas o incorporantes (como el inuit y algunas lenguas polinesias), en las que una frase entera se puede evidenciar con una sola palabra, combinando marcas aglutinantes y aislantes.
    Las últimas indagaciones han demostrado que cualquier lengua presenta aspectos de varias tipologías. De este modo pues, la asignación de una lengua a un conjunto o a otro se hace en cometido del mayor número de peculiaridades propias de un conjunto que presente o, incluso, por criterios históricos. Por ejemplo, el inglés está estimado como una lengua flexiva porque es una lengua indoeuropea, aunque tiene muchísimos aspectos aislantes. En los últimos años, el concepto de clasificación tipológica ha experimentado algunas modificaciones: la división de las lenguas en conjuntos se hace buscando, entre las múltiples lenguas, eventuales universales comunicativos, esto es, aspectos lingüísticos que sean comunes a todas las lenguas existentes. En especial se ha investigado el orden de las palabras en la oración (en español, sujeto, verbo, complemento: Gabriela consulta Internet; en otras lenguas los elementos se organizan de otra manera) y la estructura de la negación.