Evangelista, término empleado en el Nuevo Testamento (He. 21,8; Ef. 4,11; y 2 Tim. 4,5) para denominar cualquier miembro de la Iglesia apostólica cristiana que se desplazaba a enclaves distantes para predicar el evangelio y organizar la vía para un trabajo misionero más amplio por parte de los apóstoles.
En los tiempos posapostólicos el término evangelista se aplicó al que escribía el Evangelio, esto es Mateo, Marcos, Lucas y Juan. Según marca la tradición, estos cuatro evangelistas están simbolizados por figuras emblemáticas derivadas de la visión profética de Ezequiel y del Apocalipsis (Ap. 4,6-10). A lo largo de muchos años existió la controversia sobre qué símbolo tenía que ser atribuido a cada evangelista. Se acordó que Mateo, que comenzó su narración con la genealogía de Cristo, estaría representado por la cabeza de un hombre; Marcos, que la inició con la misión de Juan Bautista en el desierto, por un león, animal característico del mismo; Lucas, que inició con la historia de Zacarías, por un buey sacrificado; y Juan, cuyo Evangelio se elevó a lo más alto de la especulación teológica, por un águila.
Desde la Reforma, especialmente en el metodismo, el término evangelista se ha aplicado a cualquier predicador itinerante que pretende transformar a la gente.
