Se usan para prevenir que los alimentos grasos se pongan rancios y para resguardar las vitaminas liposolubles (A, D, E y K) de la oxidación. Entre los antioxidantes sintéticos están los ésteres de ácido gálico, butil-hidroxitolueno y butil-hidroxianisol. Las vitaminas C y E igualmente se pueden emplear como antioxidantes, mejorando el valor nutricional del alimento al que se agregan. En realidad, hay ciertas evidencias de que los antioxidantes sintéticos empleados en la fabricación de alimentos igualmente tienen una cometido antioxidante útil en el cuerpo.
