En el plano diplomático, el 27 de noviembre de 2001 inició en Bonn (Alemania) la que fue denominada Conferencia Interafgana, a la que acudieron delegados de las primordiales fuerzas políticas de Afganistán (excepción hecha de los talibanes): la Alianza del Norte (con el presidente en el exilio, Rabbani, como cabeza visible) y los denominados Grupo de Roma (relacionado al antiguo monarca Zahir Shah), Proceso de Chipre y Asamblea de Peshawār. La asamblea, respaldada por la ONU, procuraba establecer un marco político que respaldara el siguiente proceso de pacificación y democratización del país. Esta cumbre, que tuvo que rebasar las distinciones existentes entre las diferentes corrientes presentes, finalizó el 5 de diciembre. De ella emanó un gobierno provisional, presidido por el pashtún Hamid karzai, que ejercería el poder ejecutivo a lo largo de seis meses. Quedaba dispuesto que, trascurrido este periodo, se citaría la Loya Jirga (o Gran Asamblea, la convencional fundación afgana que reúne a los diferentes jefes tribales) para denominar un nuevo gobierno, cuyo mando se extendería a lo largo de dos años, plazo en el que tendrían lugar elecciones libres. Del mismo modo, en Bonn se acordó el despliegue de una fuerza internacional de paz conectada a la ONU, la Fuerza Internacional de Asistencia para la Seguridad (ISAF, en sus siglas en inglés), que pasó a estar dirigida por la OTAN en agosto de 2003.
Según lo dispuesto, en junio de 2002 se convocó la Loya Jirga, y en su intervalo Karzai fue denominado para ejercer la presidencia del país hasta la conmemoración de elecciones. Previamente habían renunciado a la ocasión de ejercerla tanto el ex monarca Muhammad Zahir, como el ex presidente Rabbani. Pero, en el avance de la Asamblea eran palpables las grandes impedimentos que suponería la vía hacia la paz, dada la división existente entre los diversos conjuntos étnicos afganos. Lo cierto es que, el 6 de julio próximo fue asesinado Abdul Qadir, vicepresidente y ministro de Obras Públicas del nuevo gobierno. Del mismo modo, los primeros pasos del proceso de normalización se vieron cambiados por capítulos de violencia como los acontecidos el 5 de septiembre de ese mismo año, en el momento en que sucedía en Kandahār un atentado contra la vida de Karzai, del que éste salió ileso, horas después de que un coche bomba provocara copiosas fallecimientos en Kabul. Durante la denominada II Conferencia de Bonn, elaborada en diciembre, Karzai manifestó su tentativa de formar un Ejército nacional y procurar el desarme de los señores del conflicto bélico regionales. En ese mismo mes conmemoró una asamblea en Kabul, con representantes de los gobiernos vecinos de China, Irán, Pakistán, Tayikistán, Turkmenistán y Uzbekistán, de la que emanó una manifestación por la que cada uno de los estados ayudantes negaba el pacto común de respetar la integridad y soberanía de los otros.
En noviembre de 2003, dos años después de la caída de los talibanes, la comisión encargada de la redacción de una carta magna para el país presentó ante Karzai el proyecto constitucional que habría de ser debatido en la Loya Jirga. Este borrador observaba la definición del Estado afgano como una república islámica democrática, garante de los derechos elementales de todos sus habitantes. Finalmente, la Constitución fue aprobada por la Loya Jirga en enero de 2004.
El próximo hito en el proceso de restauración democrática del Estado era la conmemoración de elecciones presidenciales y legislativas. La inseguridad e inestabilidad aún imperantes en el país (especialmente que es manifiesto en focos de resistencia talibán y en regiones sometidas por señores del conflicto bélico), así como la obstáculo para configurar el censo electoral, motivaron que esa aguardada cita con las urnas sufriera diversos aplazamientos. Finalmente, el 9 de octubre de 2004, la ciudadanía afgana pudo sentenciar quién sería el presidente de la República a lo largo de los siguientes cinco años (las elecciones legislativas quedaron pospuestas para 2005). Los comicios tuvieron una elevada cooperación (en torno a, el 70% del electorado) y la legitimidad de sus consecuencias fue apoyada por los observadores internacionales de la ONU, la Unión Europea (UE) y la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE). Concurrieron 18 candidatos, siendo el más votado Karzai, el cual recibió el 55,4% de los sufragios. Sus primordiales contrincantes eran el tayiko Yunus Qanuni, uno de los jefes de la Alianza del Norte y ministro de Educación en el gobierno provisional de Karzai, que recabó el 16,3%; el hazara Hayi Muhammad Mohaqiq (11,6%), y el uzbeko Abdul Rashid Dostum (10%). Dado que la denominación de Karzai fue respaldada por más del 50% de los votos, no fue necesaria la convocatoria de una segunda vuelta electoral, por lo que el que había sido presidente provisional del país desde junio de 2002, pudo prometer su puesto como jefe del Estado el 7 de diciembre próximo. Karzai designó días después a su gobierno y, en marzo de 2005, nombró comandante en jefe del Estado Mayor a Abdul Rashid Dostum.
Por su parte, y tras sufrir nuevos aplazamientos, los comicios para tomar la elección a los constituyentes de la cámara baja de la nueva Asamblea Nacional se conmemoraron definitivamente el 18 de septiembre de 2005; de igual forma, en diciembre, Karzai nombró a los integrantes de la cámara alta que le posibilitaba la Constitución. De este modo, el 19 de diciembre de 2005, quedaba oficialmente constituido el primer Parlamento del país denominado democráticamente en más de tres décadas. El nuevo poder legislativo representaba a un amplio espectro de los conjuntos y facciones políticas del país.
