Menea la cola el can, no por ti, sino por el pan.
Dice que a menudo las demostraciones de afecto vienen determinadas no tanto por el cariño como por el interes, y que en definitiva, quien mas, quien menos, adora al santo por la peana.
Menea la cola el can, no por ti, sino por el pan.
Dice que a menudo las demostraciones de afecto vienen determinadas no tanto por el cariño como por el interes, y que en definitiva, quien mas, quien menos, adora al santo por la peana.