Para elegir un diputado, tanto vale el voto de un imbecil como el de un sabio.
Conforme al sentir discrepante de no pocos, recusa el fundamento sociologico del sufragio universal -un hombre, un voto-, rueda catalina del sistema democratico al uso. Ya Friedrich Schiller, el gran lirico aleman, habia dicho: Los votos deberian pesarse, no contarse..
